Nuevos activos cosmeticos

En un periodo de 50 a 60 años la cosmética ha pasado de la era de las fórmulas secretas, promesas y falsas esperanzas a convertirse en una nueva industria basada en la ciencia. Las grandes compañías investigan para encontrar nuevos activos y formas de aplicación para obtener productos más efectivos.

Las grandes empresas cosméticas aisladas han evolucionado hasta convertirse en compañías con una elevada interconexión que combinan cosmética, farmacia, bioquímica y medicina. Así, esta evolución se ha traducido en mejores principios activos y tratamientos. Por esto los activos cosméticos nuevos son cuidadosamente seleccionados para alcanzar mayor eficacia y seguridad. Esta cosmética innovadora es compleja y sofisticada tanto en las formulaciones como en la presentación y se desarrollan nuevos ensayos in vivo e in vitro no sólo para asegurar la calidad del producto, sino también para garantizar su seguridad frente a la salud.

En la actualidad, en el desarrollo de un nuevo producto cosmético se encuentran involucrados distintos niveles industriales, desde el fabricante de compuestos activos hasta el departamento comercial, pasando por los departamentos técnicos, para la creación de formulaciones eficaces, o el departamento de marketing. Aunque todos ellos son igualmente importantes, juegan un papel básico, y a la vez poco conocido, los fabricantes de activos cosméticos, ya que son ellos los responsables de la creación de un nuevo ingrediente y de su grado de efectividad.

Tendencias cosméticas y activos
Si bien un nuevo producto cosmético incluye nuevos excipientes, coadyuvantes o emolientes, nos centraremos aquí en el principio activo, ya que es este el que proporciona una determinada actividad y uso al cosmético. Al mismo nivel de importancia del activo se sitúan los agentes transportadores, que proporcionan una estabilidad adecuada al activo, así como un transporte eficaz en el interior de la piel, incrementando su acción beneficiosa y, de hecho, es imposible mencionar unos sin hablar de los otros. El desarrollo de nuevos activos dermocosméticos viene en parte condicionado por la aparición de nuevas tendencias.

  • La biocosmética es una de las últimas. Se caracteriza por estar englobada en los movimientos preocupados por el cuidado del medio ambiente. El uso de cosméticos naturales vegetales no implica que sean bio. Sólo lo serán cuando además provengan de una agricultura biológica, es decir, sin el uso de pesticidas, sin perfumes o colorantes provenientes de la industria petroquímica, cuando no son ensayados en animales, y en definitiva, cuando son respetuosos con el medioambiente.
  • La neurocosmética es otra de las tendencias que se seguirán en un futuro inmediato. Ésta ha aparecido debido a la investigación neurodermatológica, la cual ha demostrado que la piel y el cerebro están íntimamente relacionados y comparten diversas hormonas, neurotransmisores y receptores, siendo además la piel el órgano más densamente inervado del cuerpo humano. Entre los aspectos más novedosos de esta cosmética destacan los relacionados con ingredientes capaces de activar la liberación de endorfinas y actuar como fuente de bienestar, es decir, previniendo los efectos negativos generados por el cortisol, o aquellos que llegan directamente al sistema nervioso para reparar los daños que se producen en la epidermis con el paso de los años o, por ejemplo, la caída del cabello. El uso de este tipo de cosméticos mejoraría, a su vez, las defensas activando el sistema inmune.
  • La fitocosmética, en tercer lugar, destaca como una alternativa cosmética que apuesta por la elaboración de productos a base de flores y plantas, rescatando así tradiciones milenarias de belleza y medicina. No se trata de aislar por tanto el activo cosmético, sino más bien de utilizar el extracto de la planta que lo contiene, enriquecido en él y purificado, en la elaboración de la crema cosmética.
  • La nanocosmética es una de las tendencias más recientes. Se trata de la aplicación de técnicas nanotecnológicas a la preparación y aislamiento de los activos cosméticos y a su transporte en la piel, con objeto de conseguir una liberación controlada y una mayor estabilidad y solubilidad de ellos en medios biológicos. Con esto se logra una actividad mejorada del principio activo. El desarrollo de nuevos ingredientes y sistemas de transporte en cosmética ha generado un movimiento de más de 41 billones de dólares en el mercado estadounidense a lo largo del año 2007, lo que muestra el potencial de mercado de estos sistemas.
  • La mesoterapia, por su parte, se basa en la inyección subcutánea de microcantidades de extractos de plantas, agentes homeopáticos, fármacos, vitaminas, etc. Relacionada con esta tendencia se encuentra la bioestimulación apoyada por la terapia fotodinámica. Esta es una técnica que se basa en el uso de las propias proteínas de la persona (factores de crecimiento) para restaurar las funciones perdidas en determinados puntos de la piel, paliando así los efectos producidos, por ejemplo, por el envejecimiento. La ventaja de este tipo de tratamientos radica en el uso de compuestos propios de la persona, evitando riesgos de infección o alergias. No obstante, este tipo de métodos o similares están restringidos a tratamientos personalizados de aplicación hospitalaria o en clínicas, y no constituyen activos cosméticos propiamente.

Nuevos principios activos
En cuanto a los nuevos activos cosméticos, son muy numerosos y es imposible en un corto espacio dar una relación detallada de ellos. Además su evolución es constante, apareciendo de forma continua. Sin embargo, podemos citar algunos ejemplos ilustrativos, que además se encuadran en las tendencias antes citadas. Los datos que se citan a continuación han sido extraídos de la literatura especializada en cosmética, la mayor parte entre los años 2007 y 2008.

  • Las nanofibras de quitina son un material fibroso natural obtenido de los caparazones de cangrejos y gambas. Es un polisacárido cristalino que tiene la capacidad de interaccionar con enzimas, plaquetas y otros compuestos celulares presentes en los tejidos humanos vivos. Estudios recientes (2008) indican que las nanofibras de quitina ayudan a mantener el equilibrio natural de la piel y neutralizar la actividad de radicales libres, además de representar un transportador que favorece la penetración transcutánea de muchos principios activos.
  • Los oligopéptidos son compuestos químicos estrechamente relacionados con las proteínas y que cada vez se utilizan más en diversos tratamientos dermocosméticos. Cabe citar, el tripéptido GHK, que estimula la formación de colágeno y los glucosaminoglucanos, que se han aplicado en la reafirmación de los labios y para su hidratación. El acetil hexapéptido-3 y otros pentapéptidos han sido los primeros activos cosméticos empleados para eliminar o minimizar las arrugas de expresión. Tienen, por tanto, un resultado similar al producido la toxina botulínica, tan exitosa como comúnmente aplicada en el área de la medicina estética y, de hecho, actúan según un mecanismo de acción similar al de la toxina botulínica. Por ello se les conoce como dermocosméticos con “efecto Botox®”. Han demostrado ser muy efectivos en los tratamientos anti-arrugas y anti-envejecimiento. Los péptidos de origen vegetal (procedentes de la soja o el trigo) derivatizados o formulados con ácidos grasos se utilizan también para eliminar arrugas.
    Dentro de los oligopéptidos, los hidrolizados de queratina provenientes de la lana se han ensayado (en forma de suspensión de liposomas) sobre la piel. Han mostrado un aumento de la hidratación y de la elasticidad de la zona tratada, y se proponen como nuevos ingredientes activos en cremas hidratantes.
  • Sobre la niacinamida, que tiene efectos conocidos en la despigmentación de la piel, se ha publicado recientemente, en 2008, estudios que demuestran su actividad antiarrugas. El tratamiento de pieles con cremas que contienen un 4% de este producto activo redujo la aspereza en un 64%, produciéndose sólo en un porcentaje pequeño irritación cutánea. El estudio se llevó a cabo también con resultados positivos en la zona de los ojos.
  • El uso de alcaloide glaucina o su extracto en la preparación de cremas contra la celultis, piel de naranja y los depósitos de grasa ha sido patentado a lo largo de 2008. Glaucina produce la reversión en el crecimiento de adipocitos. Este alcaloide se puede obtener con facilidad a partir de Glaucium flavum, una planta abundante en acantilados de las zonas costeras mediterráneas.
  • El ácido poliláctico, un polímero del ácido láctico, se emplea en inyecciones subcutáneas para suplantar el efecto de la pérdida de colágeno en la piel, produce resultados graduales positivos a lo largo del tiempo y que perduran hasta los dos años.
  • El ácido fólico es conocido desde hace años por sus múltiples actividades y propiedades en cosmética y farmacia como, por ejemplo, su actividad en la reparación del ADN y de la piel dañada por la luz solar. Por ello, recientemente, en el año 2005, se ha propuesto como activo en los productos de cuidado personal antiedad. Se ha encontrado que estimula la proliferación de fibroblastos, mejorando, después de 30 días de tratamiento, la elasticidad e hidratación de la piel. Algunas mejoras de este activo incluyen la inclusión en nanopartículas ciclodextrínicas, lo que aumenta su estabilidad y solubilidad, además de tener un efecto decolorante.
  • La Miricetina es un flavonoide encontrado en numerosas plantas, siendo además bastante soluble en agua. Es un antioxidante al reaccionar con radicales libres y, por ello, se estudia su incorporación en productos dermocosméticos. Sin embargo, su inestabilidad limita su uso. Por ello, se han llevado a cabo, como en el caso del ácido fólico, estudios de nanoencapsulación para prevenir su descomposición.

En definitiva, se están realizando, por una parte, la investigación con base científica para el desarrollo de nuevos principios activos (en especial de los aislados de fuentes naturales) y, por otra, la investigación en nuevas técnicas de aplicación, de uso y de transporte cutáneo, especialmente las basadas en técnicas nanotecnológicas. Como resultado se obtendrán dermocosméticos cada vez más eficaces y las promesas y esperanzas generadas por la industria cosmética serán cada vez más reales.

J. Manuel López Romero
Profesor Titular en el Departamento de Química Orgánica de la Universidad de Málaga

Deja un comentario