Neurocosmeticos: relacion entre la piel y el cerebro

 

 


Entre la piel y el cerebro existe una relación muy estrecha debido a que están unidos por millones de conexiones nerviosas, siendo la piel uno de los órganos que más receptores nerviosos tiene.Además, los presenta tanto en la capa superficial como en las capas más internas y por ello es muy sensible.


 

Para que el sistema nervioso funcione de forma correcta existen unos compuestos químicos denominados neurotransmisores que tienen como función la transmisión de la información a lo largo del tejido nervioso. Son moléculas que se preparan de forma natural en las neuronas y en las células cutáneas; por tanto, es común encontrarlos en su entorno. En otras palabras, el estado en el que se encuentra la piel está determinado por, entre otros factores, la presencia de los neurotransmisores o de sustancias de estructura química similar y se los considera como responsables del 30-40 % del aspecto de la piel.

La conexión tan estrecha entre el cerebro y la piel hace que ésta sea un reflejo de nuestro estado de ánimo y nuestra salud. Puede estar pálida en un momento depresivo, ruborizada en un momento de vergüenza o sudada por el estrés.


Función de la neurocosmética

La neurocosmética actúa precisamente a nivel de los neurotransmisores. Su aporte (o el de sustancias activas similares a ellos) de forma tópica puede mejorar considerablemente las condiciones en las que se encuentra la piel. Es un nuevo concepto de cosmética donde la mejora de las propiedades cutáneas está, además, asociada a beneficios en la mente y en la salud.

Cuando se aplican los activos se siente bienestar de forma inmediata. Esto se atribuye a la liberación de beta-endorfinas que son moléculas relacionadas con el placer. Así, por ejemplo, se habla de activos polisensoriales que reducen la tensión de la piel y su irritación, a la vez que producen una sensación placentera. De aquí la importancia de la neurocosmética.

Conociendo la acción neuronal de determinados activos cosméticos se puede modular su acción, de forma que se proteja la piel del fotoenvejecimiento, se consiga una mejora de la pigmentación y se mejoren las arrugas, se disminuya su sensibilidad o la sequedad, e incluso se evite el exceso de grasa en el cuero cabelludo o la caída del cabello. Todo ello es debido a que la modulación de la acción de terminación nerviosa en la piel repercute directamente sobre la célula cutánea.

Aunque este tipo actividades y forma de actuar suenen a acciones médicas o al uso de fármacos, como se ha mencionado, la presencia de terminaciones nerviosas en las capas superficiales del tejido cutáneo permite el uso de activos únicamente en la superficie de la piel, y por ello su aplicación tópica. Así, la neurocosmética no es una ciencia médica, ni los productos empleados fármacos: es un área de desarrollo dentro de la cosmética.


Formulaciones

Incorporando neurotrasmisores o sus derivados a la formulación de cremas cosméticas, maquillajes e incluso colonias, se puede potenciar la eficacia del producto, mejorando no sólo el estado de salud de la piel, sino también su funcionalidad.

Además, conociendo los mecanismos de acción de los neurotransmisores se pueden encontrar soluciones específicas a cada uno de los problemas cutáneos que repercuten en su estética. Con ello esta área de la cosmética se convierte en específica, actuando de forma directa sobre el problema y evitando efectos secundarios.

Por otra parte, a los activos neurocosméticos se puede unir otros como, por ejemplo, aromas o aceites esenciales, que ejercen una influencia directa sobre sensaciones cerebrales específicas, contribuyendo al bienestar general y con ello, de forma indirecta, a la salud de la piel.

Los neurocosméticos tienen texturas ligeras fáciles de aplicar. Se presentan en forma de espumas, leches fluidas o cremas. Y como el olor es fundamental para proporcionar una sensación placentera en el cerebro, incluyen aceites esenciales puros con diversas acciones, o perfumes agradables, con olor a chocolate, almendras o vainilla.


Activos

En la actualidad se aplican numerosos neuroactivos cosméticos. Se pueden citar los siguientes como algunos de los activos más utilizados:

– Dimetilaminoetanol o DAMAE: compuesto que presenta actividad sobre las neuronas cutáneas, actuando como agente estimulante. Además, estabiliza la membrana celular, protegiendo de daños asociados a los radicales libres y contribuyendo al aprovechamiento de los nutrientes por parte de la célula, así como a la eliminación de toxinas. El efecto que se consigue es el de una piel reafirmada y más flexible. La acción de este activo es debida a que produce un incremento de acetilcolina (un aminoácido) en las células cutáneas. Éste es un neurotrasmisor natural que mejora las propiedades de la piel. Las cremas formuladas con DMAE incluyen otros activos convencionales como el ácido hialurónico, el pantenol o el ácido glicólico, este último de acción despigmentante.

– Derivados de péptidos como los complejos tripéptido-lípido (derivados de tres aminoácidos), que presentan actividad antiinflamatoria, además de calmar y suavizar pieles irritadas, o los derivados de aminopéptidos que además suelen presentarse en forma micelar como derivados del hibisco y la tomatina

– Derivados de la plantas como la Theobroma cacao L., conocida también como el árbol del cacao, y sobre todo de su semilla. Sus extractos contienen azúcares, taninos, proteínas, oligoelementos, etc, y, como activos principales, polifenoles, teobromina y triptófano. Presenta un efecto estimulante de la piel y placentero, al favorecer la producción de serotonina.

– Extractos de Achillea millefolium: potencian la renovación celular, eliminando arrugas y reparando la epidermis. Este activo tiene un efecto antienvejecimiento ya que repara las terminaciones nerviosas cutáneas preservando el correcto funcionamiento de la piel.

– Polifenoles: presentan actividad sobre los neuroreceptores de las células de la piel. Se unen a los anteriores los polifenoles del té y del café aplicados en forma de extracto de té verde y los aislados de la uva.

– Oligosacáridos extraídos de algas, por ejemplo los ramnosidos. En la composición de los derivados de estos cosméticos se incluyen ácidos grasos esenciales y sustancias antirradicales libres (como la vitamina E) y calmantes (avena, bisabolol).

 

Aplicación

En este tipo de cosmética hay que tener un cuidado especial en la forma de aplicar el cosmético. Para que sea realmente efectivo es necesario que el momento de aplicación sea lo más relajado posible, ya que momentos de estrés pueden enmascarar el efecto positivo del cosmético. Por ello, se recomienda su aplicación al final de la tarde, donde se llega a la relajación después del trabajo diario. Asimismo, para que la absorción sea lo mas efectiva posible, conviene aplicar el producto después de un baño con agua caliente, o después de una hidratación facial con paño húmedo, ya que de esta forma se favorece la circulación sanguínea.

 

 

Iryna Mayevych y Manuel López Romero
Licenciado en química


Centro de estética María Victoria Escalona.

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